¿Cuidas tu piel en invierno o solo la proteges?

¿Cuántas veces has notado que se te “cuartea” la piel en invierno? ¿Cuántos días has sufrido picor y tirantez en las mejillas? Y tus labios, ¿no se han agrietado en alguna ocasión? Te explico por qué sucede esto y cómo evitarlo.
La piel en invierno
La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y el que más inclemencias sufre en invierno: frío, viento, escasez de humedad ambiental, calor seco de las calefacciones, cambios bruscos de temperatura…
¿Y qué hace tu piel para defenderse en invierno de estas condiciones climáticas? Pues produce una vasoconstricción capilar. Es decir: disminuye la irrigación sanguínea, lo que provoca la falta de nutrientes y oxígeno a las células, cuya renovación se ve ralentiza y se acumulan células muertas.

Todo ello convierte tu piel en un manto seco, fisurado, que se descama y arruga fácilmente y cuyo aspecto es opaco y grisáceo. En definitiva, si en invierno no cuidas correctamente tu piel, se volverá más sensible, irritable y envejecida.
Y peor aún para aquellas personas que sufren alguna dolencia de la piel: dermatitis atópica, enfermedad de Raynaud, xerosis, urticarias crónicas, sabañones… En estos casos se vuelve aún más importante que mimes tu piel. Pero, ¿quieres saber cómo cuidarla? Te contamos tres consejos con los que se mantendrá saludable en invierno.
1. Indispensable: hidratar bien la piel
Tu objetivo es mantener el equilibrio hidrolipídico superficial, la barrera que recubre la última capa de la piel y que la protege de agentes externos. Para ello, debes usar cremas o lociones hidratantes que te aporten sensación de confort duradero, y en casos de enfermedades dérmicas te permitan controlar brotes agudos.
Y para ello nada más fácil que aplicarte diariamente una crema hidratante en todo el cuerpo, especialmente en aquellas zonas expuestas: cara, cuello y manos.
Pero, ¿sabes realmente cuál es tu hidratante apropiada? Para dar con ella deberás buscar según la necesidad de tu piel, su tipología y la que más te agrade en cuanto a textura y fragancia.
Seguro que a estas alturas ya sabes qué tipo de piel tienes tanto facial como corporal: piel xerótica, atópica, seca, normal, mixta, acnéica, sensible…
Cómo elegir tu crema hidratante
Del tipo de piel y de sus necesidades nace la importancia de elegir bien el producto adecuado conociendo su composición.
¿Y en qué componentes de un cosmético hidratante debes fijarte? Te recomiendo los siguientes:
- Humectantes: aplicados sobre la piel absorben agua de la atmósfera y la retienen en la piel. Glicerina, propilenglicol, sorbitol, pantenol, monosacáridos (glucosa, ramnosa…), polietilenglicoles de bajo peso molecular.
- Componentes biomiméticos: absorben agua porque son higroscópicos (atraen el agua). Aminoácidos (alanina, glicina, prolina…), sales inorgánicas, proteínas y sus hidrolizados, urea, alfahidroxilados y ácido pirrolidin carboxílico (PCA).
- Ácido hialurónico: higroscópico cuando se aplica fragmentado en pequeñas moléculas.
- Hyadisine™: propiedades hidratantes de larga duración, mayor que el ácido hialurónico.

- Ácidos grasos, ceramidas y colesterol: son higrofobos (repelen la humedad) por lo que favorece la permanencia de las moléculas de agua en la piel. Tienen un efecto emoliente; reblandecen la piel.
- Linoleico y linolénico.
- Ácidos minerales: no son realmente hidratantes, si no emolientes. Aportan suavidad a la piel pero no agua.
- Hidrocarburos alifáticos y aromáticos (vaselina líquida).
- Siliconas: efecto emoliente sin dar sensación grasa. Algunas al ser volátiles provocan frescor en la piel.
- Dimeticona, ciclometicona.
- Escualeno y escualano: hidrocarburo presente en nuestra piel.
- Dexpantenol: hidratante y humectante.
- Glicosaaminoglicanos (GAG) y GAG sulfurados: son geles hidratantes.
- Proteoglicanos: mezcla de GAG y proteínas.
2. En invierno también se usa el protector solar
Aunque la mayoría de la población está concienciada de utilizar un fotoprotector en verano, cuando llega el invierno piensa que no hay necesidad de él, algo totalmente equivocado.
Las radiaciones solares siguen llegando a tu piel, y aunque las nubes y la posición del sol evita que radiación infrarroja te dé calor, tanto los rayos UVA como los UVB pueden dañar tu piel.
Por eso, en tu día a día y en el de los tuyos (especialmente los más pequeños) aplica un fotoprotector con mínimo 20 FPS. La mayoría de las cremas faciales hidratantes tienen, pero comprueba la que usas.

¿Vas a la nieve? Dobla la protección
¿Por qué? Porque la altitud, el reflejo de la nieve y las condiciones climatológicas aumentan la radiación, en especial la UVB. Por eso cuando practiques deportes de invierno ten en cuenta:
- Aplicar fotoprotector 50 FPS, tanto en cara orejas y manos (zonas expuestas), y optando por formas resistentes al agua. Y recuerda reaplicar cada 2 horas.
- Utilizar un protector labial con más de 30 FPS y reaplícalo a menudo.
- La nariz suele ser la gran olvidada. Pero existen sticks para aplicar localmente. Es conveniente reaplicar constantemente pues es de las partes que más tocamos, se irradia y sufre.
- En cuero cabelludo expuesto utilizar formas en spray o fluidos pero con protección alta (más de 30 FPS).
- Y no olvides las gafas de sol con protección UV, protección lateral y preferiblemente con lentes de color verde o café, específicas para deportes de invierno.
3. Otros cuidados de la piel en invierno
Si hidratar la piel correctamente en invierno es indispensable, también los son todos estos consejos que nos ayudarán a mantener la piel sana y sentirla confortable pese a las condiciones climáticas:
- La higiene: con una ducha diaria es suficiente, ya que tampoco se trata de barrer tu manto hidrolipídico. Además es importante utilizar geles o jabones adecuados a tu tipo de piel. Los baños mejor que sean cortos y sin altas temperaturas.
- La limpieza facial debe ser más suave, sin productos agresivos. Realizándola tanto al levantarte como al acostarte.
- Utilizar mascarilla hidratante semanalmente: será un tratamiento más intensivo, sobre todo para aquellas pieles más secas y sensibles.
- Hidratar no solo las zonas expuestas (cara, orejas, labios, manos…) sino también aquellas que no se ven pero que también sufren las inclemencias (brazos, tronco, piernas, pies…).
- Llevar ropa y calzado no irritante, tejidos suaves (algodón) que ayuden a mantener tu temperatura corporal.
- Cuidado con los cambios de temperatura cuando sales de casa a la calle y viceversa, en especial si tienes piel sensible. Existen cosméticos faciales específicos para estas situaciones.
- En los ambientes muy secos es importante aportar algo de humedad: con humidificadores, toallas húmedas, cuencos con agua…
El invierno suele ser largo y duro, pero aún así puedes aprovecharte de él. Sabiendo cómo proteger tu piel puedes disfrutar de un paseo en la niebla, un descenso esquiando o una ruta de montaña. ¡Con tu piel intacta!
Referencias:
- La piel: un órgano que también debe cuidarse en invierno. Servicio de dermatología IDERMA DE USP DEXEUS.
- La piel en invierno. Cuidado y protección. Dermofarmacia. Farmacia Profesional.
- Los Rayos Ultravioletas en invierno. El Portal de los Expertos en Prevención de Riesgos de Chile.
- Herrerías, Gema; Lucero, Mª Jesús; Riu, Inma. Dermofarmacia.












