¿Cuáles son los síntomas del SIBO y qué tratamientos naturales hay?

Cabecera del artículo sobre los síntomas del SIBO con foto de su autora Ana Esteban

En este artículo, la doctora Ana Esteban te explica qué es el SIBO, cómo se diagnostica, cuáles son sus principales síntomas y qué tratamientos naturales existen.

¿Qué es el SIBO?

El término SIBO viene de las siglas en inglés de Small Intestinal Bacterial Overgrowth, y significa Sobrecrecimiento Bacteriano en el Intestino Delgado. Pero, ¿qué es exactamente el SIBO? El SIBO se define como una alteración en la cantidad y/o en el tipo de bacterias en el intestino delgado. Es decir, se acumulan más bacterias de las que debería en esta parte del sistema digestivo.

Habitualmente tenemos numerosos microorganismos viviendo en el aparato digestivo (nuestra microbiota intestinal), pero no todas las zonas tienen la misma cantidad. La boca y el intestino grueso son los que más cantidad de flora contienen. Y el intestino delgado, en condiciones normales, contiene solo una pequeña cantidad de bacterias.

Por tanto, el SIBO se produce cuando aumenta la cantidad de bacterias en el intestino delgado. Y esto, ¿por qué es un problema?

Principalmente, porque a las bacterias les llega mucha comida que no nos ha dado tiempo a digerir y absorber. Estas bacterias lo aprovechan, fermentan y producen muchos gases que son los principales responsables de los síntomas. Se distienden las paredes del intestino, y puede aparecer distensión abdominal, sensación de hinchazón, dolor, flatulencia, necesidad de eructar… pero también diarrea, estreñimiento, reflujo, etc.

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Tipos de SIBO

Como ya hemos comentado, las bacterias y otros microorganismos que se acumulan en SIBO producen gases. Según el gas predominante, diferenciamos 3 tipos distintos de SIBO:

  • SIBO-H2 o SIBO-hidrógeno. 
  • IMO (sobrecrecimiento de metanogénos en el intestino): antes conocido como SIBO-metano. Ahora se prefiere este nombre, IMO, porque como no lo producen bacterias sino archeas, se prefiere no llamarlo sobrecrecimiento bacteriano. Aun así, en muchos textos se puede leer todavía SIBO-metano (SIBO-CH4)
  • SIBO-H2S o SIBO-Sulfuro de Hidrógeno

No son entidades excluyentes. Es decir, una persona puede tener solo SIBO H2, o solo IMO, o solo SIBO H2S o cualquier combinación de lo anterior, incluso los 3 tipos de sobrecrecimiento a la vez.

Distinguir entre estos 3 tipos de SIBO es importante, ya que el manejo es distinto en cada caso.

¿Cuáles son los principales síntomas del SIBO?

Básicamente, el SIBO puede producir casi cualquier síntoma digestivo. Pero cuidado, hay síntomas que son muy poco habituales y que sí obligarían a descartar otras causas:

  • Fiebre: el SIBO no da fiebre. Algunos pacientes muy sintomáticos pueden tener sensación de algo de fiebre (sensación distérmica) y en algún caso puede haber algo de febrícula. Pero fiebre alta como tal no es habitual.
  • Sangrado: en casos de estreñimiento severo sí puede haber restos de algo de sangre al hacer una deposición, o puede haber un ligero sangrado por hemorroides. Pero un sangrado franco debe hacer investigar un poco más.

Síntomas intestinales del SIBO

Dentro de los síntomas del SIBO que sí son habituales, tenemos:

  • Distensión abdominal
  • Flatulencias
  • Eructos
  • Aumento de ruidos intestinales
  • Diarrea, estreñimiento o la alternancia entre ambos
  • Dolor abdominal
  • Digestiones lentas
  • Otros síntomas: ardor, reflujo, aftas en la boca, lengua saburral, halitosis.

No se tienen que dar todos los síntomas del SIBO en una misma persona. Además, la intensidad puede variar desde síntomas leves hasta invalidantes, y también es frecuente que haya épocas mejores y peores. 

Síntomas extradigestivos del SIBO

Además de estos síntomas del SIBO a nivel digestivo, también se pueden dar síntomas extradigestivos, que muchos pacientes relacionan claramente con el empeoramiento de los síntomas intestinales:

  • Síntomas cutáneos: picores, eccemas, pérdida de pelo
  • Síntomas osteomusculares: dolores articulares, musculares. 
  • Síntomas neurológicos: fatiga, insomnio, dificultad para la concentración, niebla mental, hormigueos en las extremidades
  • Síntomas psicológicos: ansiedad, cambios de humor, depresión
  • Síntomas urológicos: molestias al orinar, síntomas similares a las cistitis, dolor en el suelo pélvico
  • Alteraciones hormonales: puede haber irregularidades en la menstruación, baja libido, impotencia

En casos más severos, puede haber déficits nutricionales, especialmente por disminución de la absorción de hierro y de algunas vitaminas del grupo B (B12 y ácido fólico). En otros casos de SIBO, paradójicamente, se puede ver aumento en los niveles de vitamina B12.

¿El SIBO puede aumentar el peso?

Lo más frecuente en pacientes con SIBO es que se pierda peso, bien por las molestias al comer que hacen que se eviten ciertos alimentos o que incluso se salten comidas, bien por diarrea o por las dietas de eliminación como la dieta baja en FODMAP.

No obstante, en algunos casos de SIBO puede haber aumento de peso, especialmente en IMO (SIBO metano), por el enlentecimiento del metabolismo.

Mujer con SIBO con las manos en el estómago con síntomas de ansiedad

Relación del SIBO con la ansiedad

Tradicionalmente, se pensaba que era siempre la ansiedad la que producía los síntomas digestivos. Motivo por el cual, en muchas ocasiones, se minusvaloran estas molestias por muchos terapeutas o por el entorno de estos pacientes. 

Y, si bien es cierto que el estrés emocional puede provocar o exacerbar los problemas intestinales, lo contrario también es cierto. Es decir, los trastornos en el aparato digestivo pueden producir ansiedad y/o depresión. Esto puede ser por varias razones.

Por un lado, este tipo de trastornos puede disminuir la calidad de vida de manera importante. Por ejemplo, los casos más sintomáticos ven muy mermada la vida social que en muchos casos gira alrededor de la comida, no se atreven a salir si no saben si va a haber baños cerca o pueden vivir situaciones embarazosas por el aumento de las flatulencias. Sin contar con otros síntomas molestas como dolor, distensión abdominal importante, estreñimiento que puede ser muy severo…

Por otro lado, cada vez se conoce mejor el Eje Intestino-Cerebro, es decir, las interrelaciones entre ambos órganos. Esto hace que, por ejemplo, sustancias inflamatorias como las toxinas liberadas por las bacterias en el intestino, el aumento de la producción de histamina, genere cierto grado de neuroinflamación

Todo esto hace que en las personas con SIBO tengan con más frecuencia ansiedad o depresión y otros problemas de salud mental.

Manos sobre fondo azul sosteniendo la figura de un intestino

¿Qué prueba o test diagnostica el SIBO?

Desafortunadamente, no hay ninguna prueba perfecta para diagnosticar el SIBO. El intestino delgado es un sitio al que es difícil acceder, pues hay que recordar que se trata de un tubo de casi 7 metros de largo. Las gastroscopias solo llegan a las primeras porciones, y las colonoscopias a los últimos centímetros. Por otra parte, los estudios de heces reflejan principalmente lo que ocurre en el colon. Así que hay una larga sección en la que lo que pasa es un misterio.

Para tener un diagnóstico directo de SIBO, habría que hacer cultivos de aspirado del contenido intestinal. Pero esta prueba es invasiva y se utiliza poco, fundamentalmente para investigación. Por eso, actualmente se usan principalmente pruebas indirectas para diagnosticar el SIBO.

Test del aliento para diagnosticar el SIBO

Entre este tipo de pruebas para diagnosticar el SIBO, la más utilizada es el test del aliento. Consiste en administrar un sustrato que sea fermentable, es decir, que le guste a las bacterias y la fermenten, e ir midiendo los gases que se eliminan a través del aliento cada 10-25min durante unas 3h. Para ello, se utilizan distintos sustratos, es decir, el jarabe que se toma:

  • Lactulosa: más fiable cuando el sobrecrecimiento no ocurre en la primera porción del intestino. En España se usa en muchos laboratorios Lactitol. (Nota: lactulosa es diferente a lactosa
  • Glucosa: más fiable cuando el sobrecrecimiento se encuentra en las porciones proximales, es decir, en la primera parte del intestino delgado. La glucosa se absorbe rápidamente, así que, si el SIBO se encuentra en zonas más distales o al final del intestino delgado, puede no detectarse. 
  • Fructosa: aunque tradicionalmente esta sustancia se utilizaba solo para diagnosticar intolerancia a la fructosa, puede también servir para diagnosticar SIBO. Un especialista sabrá distinguir la intolerancia y el SIBO.

Se deben medir dos gases: hidrógeno (H2) y metano (CH4). En Estados Unidos ya hay una prueba disponible para medir sulfuro del hidrógeno (H2S). Recientemente se está empezando a medir en otros países, pero todavía no se mide de manera generalizada.

Es importante tener en cuenta que el día de antes hay que hacer una dieta de preparación y de 12 horas de ayuno. La dieta en este día de preparación es muy importante, porque una mala preparación puede invalidar los resultados. Generalmente los laboratorios darán instrucciones para prepararse bien para la prueba.

¿Existe un tratamiento natural para el SIBO?

El tratamiento del SIBO debe ser escalonado. Hay que empezar con los hábitos de vida: cuidar la alimentación, evitando alimentos procesados, comer despacio, masticar bien la comida, tener un buen descanso, hacer ejercicio, manejo del estrés… Muchas veces olvidamos los fundamentos. 

Una vez que hemos revisado nuestros estilos de vida, se pueden seguir dando pasos. Por una parte, se pueden tomar suplementos para mejorar la digestión, por ejemplo enzimas digestivas, jengibre en suplemento o infusiones, sales de magnesio para el estreñimiento, etc. 

La importancia de la alimentación

Lo que comemos también es lo que comen las bacterias, así que no es de extrañar que manipulando la dieta puedan mejorar los síntomas del SIBO. Pero ¡ojo! La dieta sirve fundamentalmente para el manejo de los síntomas, y por sí misma no es suficiente para erradicar el SIBO.

Existen varias dietas que se han visto que pueden ayudar a manejar los síntomas. Las más conocidas son:

  • Dieta baja en FODMAP
  • Dieta de los carbohidratos específicos (conocida como SCD diet)
  • Dieta paleo
  • Dieta cetogénica
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Dieta baja en FODMAP para el SIBO

De entre ellas, la que en los últimos años más extensamente se está utilizando es la dieta baja en FODMAP para el SIBO.

Los FODMAP son un tipo de carbohidratos (azúcares) de cadena corta que resultan difíciles de absorber y se fermentan fácilmente en el intestino. FODMAP es un acrónimo formado por las iniciales en inglés de distintos azúcares de este tipo: 

  • Fermetable 
  • Oligosaccharides – fructanos y galactooligosacáridos (GOS) 
  • Disaccharides – lactosa 
  • Monosaccharides – fructosa 
  • And 
  • Polyols – sorbitol, manitol, maltitol, xylitol, polidextrosa e isomaltosa 

Este tipo de carbohidratos se encuentran en numerosos alimentos que se consumen habitualmente, como el ajo o la cebolla, en las legumbres o en frutas como la manzana, etc. No son alimentos malos en sí. De hecho, son muy nutritivos, pero al ser fácilmente fermentables, son propensos a causar más síntomas en personas con SIBO.

La respuesta a la dieta puede variar mucho de persona a persona. Hay gente que necesita restringir mucho para manejar mejor los síntomas del SIBO mientras se resuelve el problema de base; otras personas, solo necesitan eliminar o reducir la ingesta de ciertos alimentos. Lo ideal es contar con el apoyo de alguna nutricionista o dietista que sepa adaptar la dieta a las necesidades de cada persona.

Relación del SIBO con el gluten

No todo el mundo tiene problemas con el gluten, es decir, no es malo para todo el mundo. Pero sí que es cierto que se trata de una molécula compleja y algo inflamatoria. Así que en algunos casos se recomienda eliminar el gluten de la dieta mientras se corrige el problema de base, para luego probar a reintroducirlo.

También puede pasar que algunos cereales que tienen gluten tienen fibra, que puede ser la que genere los síntomas. Por eso, en general, se suele recomendar limitar su consumo, especialmente en personas con muchos síntomas de SIBO.

Mujer sosteniendo la imagen del intestino con alimentos saludables para el SIBO en una mesa

Tratamientos antimicrobianos

En algunos casos, las medidas básicas de optimizar los estilos de vida y la dieta no son suficientes. Por ello, puede ser necesario el uso de antimicrobianos, suplementos o fármacos que eliminen el exceso de bacterias en el intestino delgado.

El tratamiento va a depender del tipo de SIBO que se tenga y los niveles que alcancen los gases. Por eso es recomendable que el tratamiento lo establezca un o una terapeuta con experiencia. 

Como opciones de tratamiento tenemos:

  • Antibióticos farmacológicos. Se utilizan fármacos como Rifaximina, asociado a Neomicina o Metronidazol en caso de elevación de metano.
  • Antibióticos herbáceos. En esta categoría se utiliza la asociación de plantas. Las que se utilizan son combinación de plantas que contienen Berberina, Aceite de orégano o Neem. Hay otros herbáceos como la canela o gayuba que también pueden ser de ayuda. En caso de metano o estreñimiento, se asocia Allicin y/o Atrantil.
  • Dieta elemental. Es una dieta especial que se utiliza como una opción antibiótica. No es necesario asociar ninguna antibioterapia a esta estrategia terapéutica. Se trata de una dieta especial predigerida en la que los nutrientes se absorben en las primeras porciones del intestino, dejando sin “comida” a las bacterias que acaban eliminándose.
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¿Los probióticos ayudan con los síntomas del SIBO?

Aunque existe falta de acuerdo unánime en el uso de probióticos en SIBO, parece que la evidencia científica hasta ahora demuestra que sí que pueden ser de utilidad, por lo que es recomendable probarlos. 

Existen 3 categorías de probióticos:

  • Lactobacillus y bifidobacterias. Bifidobacterium bifidum, Bifidobacterium lactis, Bifidobacterium longum, Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus rhamnosus, Streptococcus thermophilus. Dentro de estas especies hay distintas cepas, que pueden tener diferentes efectos. Unos ser más adecuados para el estreñimiento, otros para la diarrea… 
  • Saccharomyces boulardii. Suele ser bien tolerada en SIBO, especialmente cuando hay más diarrea. También puede ayudar a competir con otras levaduras como la Candida, ayudando así a su manejo.
  • Bacterias de suelo, también conocidas como formadoras de esporas. Se trata fundamentalmente de distintos tipos de bacillus.

Ante síntomas de SIBO se pueden usar las 3 opciones, solas o por separado. Muchas veces el efecto no es inmediato, y a veces los primeros días se puede notar un repunte de síntomas. Si tras 10 días o 2 semanas no se nota mejoría, quizás habría que cambiar de opción.

Es importante tener en cuenta que muchos probióticos pueden ir con prebióticos (inulina, FOS, fructosa…), que si están presentes en mucha cantidad, pueden no ser tolerados en pacientes con SIBO. Si están en pequeña cantidad, puede no ser un problema.

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Contenido revisado por el departamento técnico de Laboratorios Niam. Este artículo es informativo y no sustituye la consulta de un médico o especialista.

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Ana Esteban
Ana Esteban Autor
Médica especializada en Medicina Intensiva, Nº de colegiada: 382855021

Ana Esteban estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid. Se especializó en Medicina Intensiva para poder tratar al paciente de forma global. Lleva trabajando más de 15 años desde un enfoque holístico, y actualmente tiene su propia consulta online donde ayuda a personas con problemas digestivos.

Facebook: @Dra.Ana.Esteban18

Instagram: @dra.ana.esteban

Web: www.doctoraanaesteban.com

MÁS INFORMACIÓN

Además de sus estudios formales de medicina, Ana Esteban ha ampliado sus conocimientos en nutrición, suplementación y hábitos de vida en prestigiosas escuelas extranjeras como Bauman College, Functional Nutrition Alliance, American Institute of Integrative Cancer Care, entre otros.

En los últimos años, Ana Esteban continúa formándose en el estudio de los problemas digestivos, la microbiota y los trastornos derivados de distintos desequilibrios. Entre los programas y los expertos con los que se ha formado están The SIBO Mastery Program de la Dra. Jacobi, el SIBO Pro Course de la Dra. Siebecker, Mastering the Inflammatory Bowel Disease, o Microbiome Restoration, entre otros.

Actualmente, Ana Esteban sigue atendiendo a numerosos congresos, cursos y formaciones donde actualiza sus conocimientos. Además, también se ha preparado en métodos de coaching para la salud con una de las escuelas más importantes, Precision Nutrition, en Estados Unidos.

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